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Desde el Observatorio del Derecho en la Ciudad y la Cátedra Libre de Ingeniería Comunitaria de la UBA analizaron los factores que provocan el desastre y medidas concretas para solucionarlo.

“La falta de un sistema de alerta que permita anticipar acciones, la ausencia de un Plan de Contingencia que nos indique que debemos hacer frente a un evento extraordinario, la falta de regulación en el uso del suelo y por supuesto la falta de las obras de infraestructura; son elementos decisivos que combinados determinan que el evento extraordinario provoque una tragedia” afirmó la ingeniera María Eva Koutsovitis, Pro-Secretaria del Departamento de Hidráulica de la UBA.

Respecto del uso del suelo, afirmaron desde la cátedra que se “ha experimentado en la última década profundos cambios” debido al “proceso de sojización de estas tierras”, donde “los grandes productores construyeran canales clandestinos para rápidamente evacuar las aguas de lluvia hacia los cursos principales. Esto determina que el agua de lluvia de la cuenca alta no quede retenida, llegando más rápido a la cuenca media donde se emplazan varios centros urbanos”.

El informe indica además que “Las tierras que en el pasado actuaban como retenes o reservorios naturales, hoy se encuentran sembradas con soja y atravesadas por canales artificiales clandestinos ejecutados sin ningún tipo de control por parte de los organismos provinciales y nacionales competentes” y que “es fundamental desarrollar un Plan Maestro Integral para la Cuenca del Río Luján que incorpore los diagnósticos, miradas y soluciones de los diferentes actores sociales involucrados”.

Propuestas

 

  • “Hasta que se apruebe el Plan de Gestión Integral del Río Luján (que se creó con la ley N° 14.710 de la Provincia de Buenos Aires en junio de este año) y se realice el ordenamiento territorial ambiental debería suspenderse el otorgamiento de los permisos y revocarse aquellos que autorizan la construcción de urbanizaciones cerradas, en particular las de tipo polderizadas, en la Cuenca”
  • Proponen reforestar con especies nativas las zonas impactadas;
  • Evaluar y desarrollar reservorios temporales en la Cuenca Alta;
  • Evitar obras de infraestructura que generen estrangulamientos en las secciones transversales de los cursos;
  • Eliminar los canales clandestinos;
  • Proyectar y ejecutar un aliviador para el curso principal en la cuenca media que desvié parte de los caudales de crecida;
  • Llevar adelante un Plan Sistemático de limpieza de zanjas y eliminación de endicamientos formados por ramas y basura a cargo de cooperativas vecinales;
  • Desarrollar un Sistema de Alerta temprana para anticipar este tipo de eventos y adoptar las medidas necesarias para mitigar sus efectos;
  • Informar correctamente a la población (aquí corresponde mencionar la responsabilidad que tienen los medios de comunicación);
  • Habilitar centros de evacuación,
  • Habilitar números telefónicos gratuitos,
  • Portales de fácil acceso con información actualizada, etc;
  • Desarrollar e implementar de manera consensuada con la sociedad civil un Plan de Contingencia.
  • “Debe realizarse una Evaluación de Impacto Ambiental estratégica y acumulativa de las urbanizaciones cerradas existentes, en particular las de tipo polderizadas, construidas en la Cuenca en las últimas décadas (…) que resolverá qué urbanizaciones deberán ser relocalizadas o cómo estas se harán responsables económicamente de las externalidades negativas que generan”