Resumen: Giddens

GIDDENS

 

INTRODUCCIÓN

El eje conductor de las corrientes de pensamiento social críticas del modelo Parsoniano era la preocupación por la “acción humana”, la acción provista de sentido es el objeto por excelencia de estas corrientes. Un poco esto era lo que le preocupaba a Weber que definía a la sociología como la ciencia de la acción social. Lo que sucede es que, a partir de los aportes de estas nuevas corrientes, el problema de la acción social comienza a complejizarse. ¿Qué es lo que motiva la acción? Se preguntaba Shultz. “El conocimiento” que los actores ponen en juego en la interacción comienza a ser pensado como un problema a tener en cuenta; esta es la propuesta de la etnometodología. “El lenguaje”, no solo como medio de la comunicación, sino también como algo por medio de lo cual se pueden hacer cosas. “la capacidad de reflexión” que tienen los actores que hace que la acción humana tenga particularidades diferentes. En síntesis, todo esto es lo que comparten estas corrientes interpretativas.

Cuando termina el reinado del estructural-funcionalismo la sociología pierde su unidad y ya no es posible hablar de “la sociología” sino que ahora se habla de “las sociologías”. Ya no hay un único sistema general de teoría sociológica, sino que muchas de estas corrientes que estaban oscurecidas por el imperio del estructural-funcionalismo comienzan a ser rescatadas del olvido; Giddens es una de lo que va a emprender el intento de síntesis de todas estas escuelas. Se puede decir entonces, que lo que caracteriza en la actualidad a la sociología es una “polifonía de voces” y los esfuerzos sintetizadores que intentan superar los dualismo que generó la caída de la “gran teoría”, entre objetivismo o estructuralismo por un lado y subjetivismo o escuelas interpretativas (comprensivistas) por el otro para resolver los problemas que estas corrientes no pudieron resolver por separado, en el caso del primero la anulación del actor y en el caso de las segundas la falta de explicación de funcionamiento de  las instituciones. El énfasis en la contingencia y en la imprevisibilidad de la acción humana les impide pensar, según Giddens, en lo que permanece, en las regularidades, en el orden que hace posible la vida social en sí. Y este el proyecto intelectual de Giddens, su “teoría de la estructuración” va a ser el intento de superar el dualismo entre objetivismo y subjetivismo. Este es el punto de partida epistemológico de Giddens. Desde el punto de vista epistemológico, Giddens asume una perspectiva “interpretativa” que rescata la hermenéutica (como comprensión de lo social) y por lo tanto en el análisis de los social le va a interesar la inteligibilidad y la reflexividad propia de la acción humana; que los actores reflexionen, que puedan hacer inteligible su mundo, que puedan darle sentido e interpretarlo es un problema para las ciencias sociales y deben explicarlo. Es totalmente crítico del positivismo, que el llama naturalismo ya que representa el enfoque epistemológico típico de las ciencias naturales, porque para el las ciencias sociales no pueden estar moldeadas por las ciencias naturales ya que buscan dar cuenta de problemas totalmente diferentes. Otro ítem importante de la “teoría social” de Giddens es el de la “doble hermenéutica” que da cuenta de la imbricación, de la interpenetración que existe entre el saber científico y el “saber de sentido común”. Giddens critica la idea del positivismo que postula que el saber científico tiene la obligación de modificar y corregir las nociones del sentido común, por lo tanto que deben ser eliminadas de la explicación social porque la contaminan con sus inexactitudes, falacias y prejuicios. En contra de esto, Giddens va a modificar esta relación jerárquica entre el conocimiento común o profano y el conocimiento científico; para Giddens el conocimiento lego no contamina, sino que debe ser parte de las explicaciones científicas sobre lo social. El primero momento de la doble hermenéutica es el que realizan los actores legos, el mundo es ya un mundo interpretado por los actores; lo que hace la ciencia es introducir estas interpretaciones legas en los marcos de significación propios del pensamiento científico como un recurso posible. Giddens va a caracterizar a la conducta humana como algo activo y reflexivo mostrando su deuda con el “interaccionismo simbólico” (Luhman y Goffman); va a resaltar la importancia del lenguaje como un recurso que no puede ser olvidado por la sociología porque es indispensable para acceder a su tema de investigación, solo a través del discurso se accede a nuestro objeto de investigación porque, ¿cuál es el sentido del mundo?, el mundo solo tiene sentido porque es narrable. Si los problemas del sociólogo son el sentido de la acción, las intenciones, los motivos, los cursos de acción, los conocimientos que los actores ponen en juego cuando actúan, las consecuencias de sus acciones, ¿cómo puede acceder a su objeto?; el acceso está mediado por el lenguaje, solamente se puede acceder a un mundo con sentido porque este mundo es narrable, entonces los problemas del lenguaje tienen que ser puestos en juego. Si no hay un repensar sobre los efectos del lenguaje en la interacción y la acción humana, el sociólogo se queda sin un recurso importantísimo para abordar su objeto de estudio. Toda presentación que hacen los actores de sí mismos y de su mundo es una narración es un discurso. Este aspecto de la teoría de Giddens está claramente influenciado por “la filosofía del lenguaje” (el último Wittgenstein y Linch) y la etnometodología de Garfinkel. Giddens entiende que la tarea de la sociología es hermenéutica, que la teoría social debe estar informada hermenéuticamente y esto implica retomar la tradición alemana y especialmente a Weber, aunque ahora la “comprensión” ya no va a ser solamente un método sino que también va a estar implicada en el objeto de análisis de las ciencias sociales porque la comprensión es una “característica ontológica” da la vida social misma, es constituyente de lo social, es una condición necesaria para que lo social exista. Sin las facultades cognitivas de los actores es imposible el “mundo social”; si el mundo social es un mundo construido, interpretado y no solo dado, esto es así porque los actores, que son los constructores de lo social, tienen facultades cognitivas. Las facultades cognitivas importan si se quiere dar cuenta de lo social. Si el sociólogo no se para en una postura positivista en donde lo social está dado y lo problemático es la estructura y su funcionamiento no tendría que enfrentarse a los problemas de la reflexividad, de la comprensión, de cómo los individuos construyen “su” mundo a través de interpretaciones y del papel que juega lo simbólico en estas construcciones. Ahora, si se para desde el lado del actor y piensa que su objeto es “la acción provista de sentido” y que el mundo social es construido por estos actores estos problemas son relevantes. Entonces, la postura epistemológica de Giddens se opone a aquella que estructuró al “consenso ortodoxo”. Está en contra de producir una ciencia natural de lo social que interprete lo real como natural, es decir que de lo social por hecho, lo tome como dato, y que no se pregunte por cómo se constituye lo social. Su postura también va contra el empirismo sin teoría. La teoría es totalmente relevante para la investigación empírica y viceversa, no son dos ordenes de naturaleza diferente sino que se necesitan mutuamente. Entre ambas prácticas debe haber una relación de cooperación.

La postura de Giddens frente a la posibilidad de crear un sistema de leyes generales del cual se pueda deducir la realidad es crítica. El paradigma positivista clásico que buscaba un sistema nomológico deductivo para acceder a la explicación científica es fuertemente criticado por Giddens. Pero que renuncie a las leyes de lo social no significa que renuncie a las “generalizaciones”. Existen 2 tipos de generalizaciones importantes para la ciencia: “las generalizaciones de regularidades de conducta” que son comportamientos que los actores realizan regularmente y esto tiene que ver con la aplicación de normas y reglas de comportamiento (ej: cada vez que un conductor ve un semáforo en rojo detiene su auto), o sea que existen convenciones que los actores tienen en cuenta cuando actúan; y “las generalizaciones referidas a las consecuencias no buscadas de la acción” que son las que verdaderamente importan a la sociología. Estas generalizaciones están inspiradas en las funciones latentes de Merton. La acción de los hombres genera consecuencias que muchas veces son no intencionales, luego estas acciones van a generar una serie de “regularidades” en el tiempo que influyen, determinan y confinan la acción de los actores. En “los productos de la acción”, es decir en las “consecuencias no deseadas”, que luego van a ser “los medios de la acción”, es precisamente donde se plasma lo social. El alcance de la acción humana “recorta” las intenciones y los motivos del actor. Si estas son “prácticas sociales reproducidas”, si se pueden encontrar generalizaciones o tendencias que expliquen regularidades, se está explicando el mundo social y su funcionamiento, y justamente esto es lo que piensa Giddens que debe hacer las ciencias sociales. Estas regularidades son las que tienen que ser estudiadas, pero hay que tener claro que estas generalizaciones no son leyes invariantes de la conducta, sino reificaciones, construcciones de la acción social que se manifiestan como prácticas sociales “reproducidas”. Entonces lo social está compuesto por “prácticas sociales reproducidas” y sobre este objeto es que las ciencias sociales deben construir generalizaciones o tendencias. Ya no importan las leyes de funcionamiento del sistema social.

Giddens va a decir que “la teoría social” es común a todas las ciencias sociales y es una forma de conceptualizar a la acción y al actor, una forma de conceptualizar la interacción y su vínculo con las instituciones y también es una forma de entender los fenómenos del poder, el conflicto y el cambio. La sociología, en cambio, no va a ser una disciplina aplicable a todas las sociedades humanas, sino solamente a las sociedades avanzadas.

Desde este nuevo enfoque epistemológico, Giddens hace una reinterpretación crítica de las tradiciones de pensamiento que definieron lo que hoy es la sociología, siempre teniendo en cuenta su afán de síntesis entre objetivismo (incluido el estructuralismo marxista) y subjetivismo, busca transformar el “dualismo” en “dualidad”. Su enemigo principal va a ser el estructural-funcionalismo aunque no ahorrará en críticas al subjetivismo. Contra el objetivismo, básicamente el de Durkheim y el de Parsons, dirá que le falta el concepto de acción, que lo desconoce. Recuperando comentarios de las escuelas subjetivistas, va a decir que los actores parsonianos solo actúan libretos que previamente fueron escritos (por las estructuras) para ellos, que los actores en Parsons, como dice Garfinkel, son “tontos culturales”, es decir meros autómatas que han interiorizado pautas de orientación de valor y en donde las disposiciones de necesidad de la personalidad (aquello que los actores hacen y pueden hacer) está determinado por el consenso universal de valores comunes. Se objeta el determinismo normativo, el determinismo de los valores del sistema sobre los sujetos que desdibuja la acción y que entiende a los sujetos como meros “soportes” de las estructuras o del sistema, como mero reflejo de las estructuras, de las necesidades del sistema. Se le critica a Parsons “el descentramiento del sujeto”, el sujeto ha perdido la capacidad de acción. Por otro lado, Giddens plantea que el “problema del orden” en Parsons está mal planteado; el orden parsoniano aparecía cuando se integraban los componentes motivacionales de los actores y el consenso de valores comunes, precisamente las tensiones se dan cuando hay una falta de articulación entre las disposiciones de necesidad de los actores y las pautas de orientación de valor, entonces los orígenes del conflicto van a ser atribuidas a desajustes entre los compromisos morales que atan la motivación de los actores a los valores morales del sistema. Ahora, el tipo de conflicto planteado por Parsons es un conflicto entre individuo y sociedad, es un choque entre los propósitos individuales y los intereses de la colectividad, entonces el problema del orden parsoniano va a ser el intento de integrar los intereses de los actores con una especie de moralidad social. Esto termina siendo un problema de control de la sociedad sobre el individuo. Para Giddens, pensar el orden en estos términos es pensar a los individuos y la sociedad como entidades diferenciadas, es pensar que la sociedad no es el producto de “las practicas sociales reproducidas” por los actores. Para Giddens la sociedad es producto de los hombres en el tiempo y en el espacio. Otra crítica que le hace es que no reconoce que la vida social está constituida activamente por la acción de sus miembros, en Parsons los actores no eran ni “diestros” ni “entendidos”, sino que a través del proceso de socialización habían internalizado una serie de valores comunes, son “objetos pasivos de oscuras estructuras”. En cuanto al determinismo normativo de Parsons, va a sostener Giddens que este no vio el carácter más “negociado” de la norma; las normas no solo se nos imponen sino que están abiertas a interpretaciones diferentes y esto es posible justamente por las capacidades cognitivas que tiene el actor. También le critica al objetivismo el escaso tratamiento que tiene en su perspectiva el fenómeno del poder. El tema del “poder” va a ser muy importante en Giddens para entender su concepto de “acción”. Si los actores son diestros y capaces, también pueden generar poder y con él producir y reproducir la sociedad pero de manera siempre cambiante.

Otra cuestión que Giddens va a cuestionar a todos los estructuralismos, entre ellos al marxista, es el uso de la noción de “estructura”, de hecho va a repensar este concepto hasta llegar a la idea de “estructuración”  (estructura-acción según pablo). Giddens objeta el uso descriptivo o reduccionista (en donde todo terminaba reducido a los efectos de estructuras que borran la idea de sujeto activo) que el estructuralismo hizo de la noción de “estructura”; critica la idea que las estructuras constriñen la acción humana ya que para Giddens las estructuras también brindan recursos para la acción, o sea las estructuras constriñen la acción pero también la habilitan. El ejemplo es el lenguaje que cuya estructura impone reglas al habla pero también permite la comunicación, sin las reglas del lenguaje no sería posible la práctica del habla.

Giddens tiene una relación muy productiva con Marx a quien retoma para repensar los problemas del poder y del conflicto inabordables desde el marco parsoniano. Del marxismo va a rescatar el concepto de “praxis”, es decir el hombre productor y transformador del mundo social. Marx decía que “los hombres hacen la historia pero no en circunstancias elegidas por ellos”. Giddens enfatiza que su teoría de la estructuración es la ampliación de esta frase, frase que denota que la sociedad es un producto de la acción humana pero en circunstancias que constriñen y restringen dicha acción. De aquí su tesis de “la dualidad de la estructura”. El hombre es productor del mundo y no un mero organismo que se adapta al medio. El hombre transforma el medio.

 

DUALIDAD DE LA ESTRUCTURA.

De la crítica a las escuelas subjetivistas surge su concepto de la “agencia” (acción) y del “agente” (actores). Las escuelas subjetivistas son corrientes sociológicas centradas en los aspectos micro sociológicos de la sociedad. Su propuesta sobre “la acción” y la búsqueda de sentido de esa acción, los motivos de la acción donde el eje central es la “subjetividad”, está influida por lo que el llama “escuelas comprensivistas”. Giddens enmarca dentro de este rótulo disciplinas muy diferentes pero que tienen todas como punto de partida a Weber (interaccionismo simbólico, etnometodología y la fenomenología de Luhman). También lo inspiran fuertemente la filosofía del lenguaje de Russell y Wittgenstein y la hermenéutica de Gadamer. Con aportes de estas corrientes es que construye su teoría de la dualidad de la estructura.

Giddens no va a  hablar de “actor”, sino que va ha hablar de “agente”. La idea de “actor” está tomada del lenguaje teatral y supone la idea de que la acción social de los individuos está dada por papeles preestablecidos que estos actúan a pie de la letra. Giddens quiere desprenderse de la idea de rol, quiere darle un mayor grado de libre albedrío al sujeto. Otro concepto importante en Giddens es el de “práctica social”; nos dice que no se va a centrar ni en “la acción social” en sentido weberiano ni en “la estructura social” como unidad de análisis, o sea que su teoría no se va a cimentar ni desde lo microsocial ni desde lo macrosocial; su concepto central será el de “práctica social” que incluye la idea de “actividad”, es decir de acción concreta en un lugar y tiempo concretos. El trata de diferenciar la “práctica social” de la estructura, y lo hace con el ejemplo del lenguaje en donde la “práctica social” sería el momento del “habla” y la “estructura” el “lenguaje’’. El “hablar” tiene lugar en un espacio y un tiempo determinados e implica el uso del “lenguaje” (sujeto, predicado, verbos, tiempos). Giddens piensa el la interacción entre las reglas del lenguaje y el habla, o sea el momento en que estas reglas son puestas en práctica, momento en el cual el agente tiene una cuota de libertad para actualizar esas reglas, es decir cuándo usarlas y cuándo cambiarlas. Un ej: el lenguaje creado por los adolescentes para diferenciarse de los mayores y reforzar su identidad como grupo. Pero, para inventar lenguaje es necesario hacerlo sobre la base de otro lenguaje, el que prescriben las reglas. La estructura habilita a la vez que constriñe. Para Giddens, en la práctica social el agente puede marcar una diferencia. La “estructura” en Giddens condiciona pero nunca es “real”, es decir estática y siempre igual a si misma, sino que está en permanente cambio. Su concepción de la “estructura” es dinámica, no hay ninguna posibilidad de “sacarle una foto”. Ahora, ¿qué es lo que existe para Giddens?; existen las prácticas sociales situadas en un espacio y en un tiempo. Por el contrario, la “estructura” no existe, es decir existe en forma “virtual” es algo así como el “topos Urano” de Platón, un conjunto de reglas que existen como “ideales” que solo se actualizan cuando los agentes las ponen en marcha en los procesos de interacción.

Teoría estratificada del agente (como se comporta el ser humano en el ámbito de lo social): la “motivación”, también en un sentido freudiano como lo hemos visto en Parsons, es la pulsión que lleva al agente a actuar, genera la necesidad de acción. Pero para Giddens, nunca la teoría sociológica se va a centrar en el plano de la motivación (no entendida en términos weberianos) porque muchas son “inconscientes” y por lo tanto pertinentes a un análisis psicológico. A Giddens le interesan dos planos de la conciencia que denomina “conciencia práctica” y “conciencia discursiva”. Para Giddens, los actores en la vida cotidiana tienen un “control reflexivo” sobre el mundo que los rodea que muchas veces se transforma en un control meramente rutinario. Con esto quiere decir que lo que los agentes hacen, lo hacen porque en forma continua van controlando su acción en el ámbito de la sociedad y van controlando como se mueven en la vida cotidiana de acuerdo al contexto en el que están situados. Desarrollan, en este control reflexivo que tienen del mundo que los rodea, un “conocimiento mutuo”. Este conocimiento mutuo es el conocimiento “tipificado” que todos implícitamente tenemos y usamos para movernos en el mundo de la acción cotidiana; hacemos muchas cosas sin pensar porque las hemos incorporado a nuestras prácticas rutinarias y esto nos permite realizar los fines que buscamos. La gente en la vida cotidiana opera con un “conocimiento común” que es lo que les permite moverse en el mundo sin la necesidad de conocer leyes científicas para entenderlo claramente. En otras palabras, esto es un reconocimiento al “conocimiento lego”; para Giddens los legos son “diestros”, saben cosas, y esas cosas que saben se reflejen en ese “conocimiento mutuo” , en esas prácticas que realizan y que se observan en la “conciencia práctica”. Ese conocimiento es “mutuo” porque es construido socialmente. La “conciencia práctica” es la conciencia que emerge de las propias prácticas sociales cotidianas de los agentes. La “conciencia discursiva” es la racionalización de la actividad por parte de los agentes y supone, para el analista social, responder a la pregunta: ¿cuál a sido “la intención” que movió al agente a actuar como lo hizo?. Los agentes ante una pregunta por la intención de sus acciones apelan al conocimiento de sentido común (el conocimiento con el cual se racionaliza la vida cotidiana). El actor en la vida cotidiana se mueve por un lado por la conciencia práctica y justifica esa acción ex post a través de la conciencia discursiva. Influido por Marx, Giddens entiende que la conciencia discursiva tiene límites que están marcados por la ideología. La racionalización que construye la conciencia discursiva tiene límites, o sea que cuando se le pregunta por las intenciones que llevaron al agente a actuar, este no nos va a dar la respuesta real sino la respuesta que el quiere o puede dar en ese momento (la racionalización se arma en función del conocimiento disponible), porque uno siempre racionaliza sobre la marcha (¿?). No todos tienen conciencia del por qué las cosas suceden de un modo y no de otro, ni tienen en cuenta las consecuencias últimas de la acción. Ej: del hombre que prendiendo la luz, sin querer, ahuyenta al ladro que quería robarlo. Es por esto que todas las acciones sociales tienen dos dimensiones, por un lado la consecuencia directa que es la planeada por el agente según sus intenciones y, por otro lado “las consecuencias no buscadas” de la acción. Por ej: para los agentes la práctica del habla tiene como fin la comunicación (consecuencia buscada), pero al mismo tiempo, y al margen de las intenciones de los agentes, genera como consecuencia no buscada la reproducción del lenguaje, es decir de las reglas gramaticales y sintácticas que forman la estructura. Si nadie hablara el lenguaje, este desaparecería como estructura. El tema de “las consecuencias no buscadas de la acción” es muy importante porque tiene que ver con la relación entre lo micro y lo macrosocial. En el espacio de lo microsocial hay actores que tienen intenciones, que toman decisiones y que actúan en consonancia con ellas. En el espacio de lo macrosocial formado por “hechos sociales” que terminan imponiéndose sobre los actores. Lo que trata de hacer Giddens es construir un puente entre ambos niveles, es mostrar que ese hecho social que se impone sobre los actores es en realidad creado por estos; ellos mismos inconscientemente están construyendo ese todo social. Ahora, también hay acciones concientes, es decir específicamente planeadas para producir o reproducir estructura, por ejemplo, las políticas públicas (que también generan consecuencias no deseadas).

Merton decía que por un lado hay efectos que al mantenimiento del patrón social y que por lo tanto son funcionales al sistema. Estos efectos son funcionales en forma manifiesta o en forma latente. Las funciones latentes son aquellas cuyos efectos no son reconocidos por los actores. Aquí Merton cae en una contradicción con el método funcional. Para Merton lo que le otorga racionalidad a las acciones es la medida en que estas contribuyan o no a el equilibrio del sistema, es la racionalidad del sistema lo que hace que una acción sea o no funcional. En el caso de Giddens, los agentes nunca piensan en términos del sistema; los únicos que pueden otorgarle racionalidad a la acción son los agentes con su intención. Lo que va a criticar del funcionalismo es justamente esta idea de que lo que le otorga racionalidad a las acciones es el sistema social. Desde esta perspectiva la consecuencias no buscadas de la acción que reproducen las estructuras sociales son “efectos no mentados”, “no racionales”.

Giddens entendía al sentido común como un elemento importante para el análisis sociológico a la hora de entender la conciencia práctica que guía a los agentes en la vida cotidiana. El plano de la conciencia discursiva también es importante para el sociólogo; no es un dato menor averiguar porqué los actores creen que hacen lo que hacen. Esto último está relacionado con lo que Giddens denomina como “la doble hermenéutica” y que supone dejar en claro el punto de partida del investigador y su relación con su objeto de estudio. Es como una especie de alerta metodológica. Para Giddens los sociólogos cuando investigan fenómenos sociales tienen que tener en cuenta una doble hermenéutica, debe tener en claro que los legos cuando construyen la vida cotidiana lo hacen con una cierta intención y que esta intencionalidad genera un plano de conocimientos que se debe descifrar. Hay que adentrarse en esos conocimientos tratando de develar la conciencia práctica y la conciencia discursiva de los legos. Para Giddens, los sociólogos también construyen una práctica social cuando investigan y una serie de significados correlativos a esa práctica. Lo que le pide a los sociólogos es que tengan en cuenta que con su práctica también modifican el mundo en el que se encuentran. Para la profesora esto tiene que ver con un problema de objetividad científica (en el sentido que el sociólogo con su “presencia” modifica el comportamiento de los legos en su ambiente “natural”), para mi, en cambio, tiene que ver con una apelación a la “responsabilidad”. El sociólogo puede influir en la reproducción de las estructuras sociales.

Desde la perspectiva de la “doble hermenéutica”, Giddens plantea que el saber científico no queda restringido al ámbito de los que practican una disciplina científica sino que se difunde, se disemina, más allá de los límites de esta esfera a la sociedad toda. Los conocimientos científicos, que son saberes sociales, una vez que adquieren reconocimiento y legitimidad son “aprendidos” por los legos a través de las prácticas cotidianas y sumados al acervo del “conocimiento común”.

Las ideas de “conocimiento mutuo” y “sentido común”, Giddens las toma de las escuelas de microsociología y especialmente de la filosofía social de Shultz. En lugar del concepto de rol, al cual viene unido el desempeño de una acción en particular más un conjunto de deberes y derechos, la idea de “tipificación” (Shultz) supone que el actor social expresa al “otro” como un “tipo”. Es muy útil expresar al “otro” como un “tipo” porque el grado de conocimiento que el actor puede tener del “otro” se limita a las características externas que este tiene. Para la vida cotidiana me basta con este conocimiento de sentido común para poder interactuar. Los “tipos” son pragmáticamente útiles para moverse en el mundo social.

Giddens a través de su tesis sobre “la dualidad de la estructura” intenta una síntesis de las escuelas micro y macrosocial. Los agentes actúan pero no lo hacen libremente, sino condicionados por ciertas reglas que son las que los ”habilitan” para actuar, estas reglas componen la estructura. Por otro lado, los agentes no tienen estas reglas internalizadas en un nivel tal que les impida construir sobre esas mismas reglas, negociar, reinterpretarlas y hacer algo distinto de lo que estas en su versión original designaban. Entonces, “la dualidad de la estructura” incluye dos dimensiones; la estructura constriñe a los individuos pero a la vez habilita la acción, y lo hace de modo tal que es posible para estos operar sobre aquella y transformarla. Para la profesora la síntesis giddenciana entre macro y microsociología no termina de cerrar del todo; Giddens fuerza el cierre con lo que denominó “principios estructurales”, que son límites estructurales que los agentes no pueden modificar, operarían como los “valores centrales” en el caso de Parsons. Estos principios actúan como límites externos, por ejemplo en la sociedad capitalista, la propiedad privada.

 

La noción de “estructuración” de Giddens se diferencia del estructuralismo, en el sentido amplio del término. Para el estructuralismo la “estructura” es un concepto constituido por las relaciones entre algunas partes que se vinculan entre sí de un determinado modo, o sea la “estructura” es más que la suma de las partes. Entonces, la estructura es supraindividual. En cambio para Giddens, la estructura es en primer lugar, un concepto no un dato empírico, es un concepto que une dos nociones: estructura es igual a reglas más recursos, es decir que contiene tanto lo que para los autores clásicos es el aspecto coercitivo de la sociedad (las reglas) como el aspecto permisivo remarcado por los fenomenólogos (que hacen girar su explicación en torno al sujeto), son los recursos. Entonces, la estructura por un lado constriñe la acción y por el otro las facilita. Este es el corazón de la teoría de la estructuración, la reformulación de la estructura como suma de reglas y recursos. Pero estructura no es estructuración. Otros conceptos que forman la teoría de la estructuración son los de “producción y reproducción de la vida social”, que para Giddens son equiparables a la noción de “praxis” marxista. Ambos refieren a la intervención del hombre sobre el mundo, sobre el curso de los acontecimientos. De modo que este núcleo duro de la teoría de la estructuración, los conceptos de “producción y reproducción de la sociedad” como “praxis” humana, es decir como intervención activa de los agentes en el curso de los acontecimientos, refiere a que los agentes construyen su mundo como una “obra práctica”. Pero esta producción y reproducción de la sociedad tiene lugar bajo ciertas condiciones, no ocurre en la nada. Primero, los agentes en su producción y reproducción de la sociedad no son totalmente concientes de lo que están haciendo. Segundo, la producción y reproducción de la sociedad no está completamente dentro de las intenciones de los agentes. Tercero, la producción y reproducción de la sociedad no es algo totalmente comprendido por los agentes.

Toda reproducción de lo social, es para Giddens necesariamente producción. Reproducir la sociedad es producirla. O sea, que cada vez que los agentes interactúan producen la sociedad no de un modo idéntica a si misma, sino de un modo siempre nuevo y cambiante. Es por ello que para Giddens el orden social no consecuencia de una interiorización de valores comunes sino “el conjunto de relaciones cambiantes entre producción y reproducción de la vida social”. Es decir, en cada acto de interacción está el germen del cambio, existe la posibilidad del cambio. La “reproducción social” es, como en Marx, “reproducción de las condiciones materiales de existencia”, “reproducción de la especie” y la “transformación necesaria de la naturaleza”. El hombre no se adapta la medio, como lo hacen los animales, sino que controla el medio y lo transforma; el lenguaje es uno de los medios que utiliza para esta tarea. Por lo tanto el lenguaje es un “medio de la reproducción social”. Y el lenguaje puede ser estudiado desde tres perspectivas: si se mira el lenguaje desde la perspectiva de su producción, este es una “destreza individual”, o sea que es “hablado y dominado” por los agentes. El lenguaje se utiliza para darle sentido al mundo, por lo tanto es “un arte creativo” que corresponde a “un sujeto activo”. Si se mira al lenguaje desde el aspecto de la reproducción, el lenguaje es un medio para la comunicación de los agentes que interactúan entre sí y supone el uso de “esquemas interpretativos” para entenderse y darse a entender. De modo que construir sentido es una tarea “intersubjetiva”. Estas mismas perspectivas se pueden aplicar a la sociedad, entonces la sociedad como producción es realizada por agentes que tienen destrezas pero que no son concientes que sus destrezas desplegadas en la interacción producen la sociedad; la sociedad como reproducción, la interacción es una modalidad de la comunicación entre individuos que componen la sociedad y que la reproducen en ese interactuar.

Ahora, si vemos al lenguaje desde la perspectiva estructural este no es poseído por nadie; se puede conceptualizar solamente como una característica, como una propiedad de una “comunidad” de hablantes, es un atributo de la “comunidad” no de los individuos. Como estructura, el lenguaje es un conjunto abstracto de reglas sintácticas y semánticas que no se aplican mecánicamente, sino que se usan de modo “creativo” en la propia interacción. Por ejemplo la palabra “trucho” que es una palabra creada interactivamente por los agentes argentinos y que es muy probable que dentro de unos años la real academia española la incluya en el diccionario. Entonces, la interacción cotidiana de una “comunidad de hablantes” dan lugar a reglas abstractas que regulan la interacción. El lenguaje es la estructura que posibilita el habla y a su vez la práctica (el habla) cambia la estructura, esta el “la dualidad de la estructura”. No hay “dualismo”, es decir el agente por un lado y la estructura por el otro, sino que el proceso de “estructuración” genera agentes con sus prácticas y reglas que corresponden a esas prácticas; el mismo proceso genera las prácticas y las reglas, por ello Giddens habla de dualidad y no de dualismo. Sin reglas no habría prácticas, pero sin estas las reglas nunca llegarían a ser.

Interactuar supone producir y reproducir comunicación, poder y orden moral. Cada una de estas dimensiones, que son prácticas concretas, tienen un reflejo estructural. Para producir y reproducir comunicación debe verificarse un mínimo de “reciprocidad”. En el contexto de la creación de comunicación, el significado se negocia activamente entre los interesados. Cada interacción supone la creación (inconsciente) de comunicación y la negociación (inconsciente) activa del significado, tanto de la interacción en sí como de los intercambios de la propia interacción. A su vez la creación de significado que se realiza por medio de la comunicación opera contra un telón de fondo que Giddens llama “conocimiento mutuo”. Para Giddens el agente es poseedor de 2 tipos de conocimiento, el “conocimiento mutuo” y el “conocimiento de sentido común”. El “conocimiento mutuo” es un tipo de conocimiento que los agentes dan por sentado, o sea, una destreza que el agente supone que los otros actores sociales también poseen, es un “stock de conocimientos de carácter práctico” que cada agente acumula en el transcurso de su rutina cotidiana. No está directamente asociado a la conciencia de los agentes, no estamos hablando de agentes autoconscientes (que sabe lo que hace en cada momento y reflexionan cada acto de su vida cotidiana) (¡!). Giddens dice que el “conocimiento mutuo” o la “conciencia práctica” tiene un carácter configurativo, configuran la acción a través de los “esquemas interpretativos” (reglas para entender mensajes). Este “conocimiento mutuo” no es igual a si mismo por siempre sino que está en continuo cambio, es actualizado y modificado en cada acto de interacción.

También cada acto de producción y reproducción de la vida social genera una segunda dimensión que Giddens denomina “orden moral”. Es el conjunto de reglas y normas que regulan la interacción; en este caso las reglas tienen un carácter más fuerte que las reglas “prácticas” porque cada una de ellas poseen una faceta coercitiva (sanción social) y una faceta permisiva, y esto es así porque todas las reglas morales contienen obligaciones y derechos (todo lo que no está prohibido está permitido). Estos elementos normativos creados por los agentes en la interacción deben ser tratados, según Giddens, como “pretensiones de realización contingente” porque de que se apliquen o no depende el éxito que estás normas tengan para que los demás las respeten. Además, las normas que configuran este universo moral pueden ser “usadas” por los agentes, en la interacción cotidiana, de diversos modos: pueden ser tomadas en cuenta por los agentes sociales simplemente para evitar la sanción (esto viene a cuento de que las normas no se respetan únicamente por compromiso moral como decía Parsons). Ahora bien, las transgresiones a la norma también se negocian activamente. Giddens dice que la interpretación de las normas una vez definidos sus contenidos puede producir 2 efectos: que se interpreten de forma diferente la vigencia de una norma porque hay entre los actores diferentes concepciones sobre el mundo que rivalizan entre sí (lo que para uno es sancionable para otro puede no serlo), por ejemplo la despenalización de la protesta; o que halla interpretaciones divergentes de la misma norma, donde lo que se discute es el contenido de la ley. En la primera se discute la pertinencia de la ley y en la segunda la aplicación de esta.

Por último cada acto de producción y reproducción del mundo social genera una tercera dimensión, la del “poder”. Para Giddens cada acto de interacción genera “relaciones de poder”. La relación lógica es acción-poder. La acción supone la disposición de medios para conseguir resultados e incluye la intervención de los actores para modificar los acontecimientos. Ahora, la acción es tanto un hacer como un no-hacer. El poder, entonces, es la capacidad que tienen los agentes para movilizar los recursos necesarios para llegar a los resultados propuestos. De modo tal que el poder, en un sentido general, es la capacidad transformadora de la acción, o sea que es una “cualidad  de la acción”. Poder, es poder hacer, y hacer es transformar, por lo tanto entre acción y poder hay una relación lógica. En sentido restringido, poder es una “cualidad de la interacción”. En este sentido es la capacidad para alcanzar los objetivos propuestos a través de la actividad de terceros, el poder es “dominación”. Giddens quiere correrse de la noción de poder que tienen los teóricos de la “escuela del conflicto”; no son relaciones de poder las que generan conflicto, sino que este surge por la contraposición de “intereses” antagónicos. Para Giddens, el poder incluye 3 cosas: el uso de “destrezas”, el uso de “otros recursos” (como podría ser la fuerza, la autoridad, etc), y el uso de “montos diferenciales de poder” (porque el poder es una capacidad que se “acumula”).

Sobre la dualidad de la estructura: para producir y reproducir la interacción social son necesarias 3 cosas: comunicación, poder y orden moral. La interacción social, entonces, implica la producción y reproducción de estos 3 elementos. La comunicación se produce y reproduce a través de los “esquemas interpretativos”; el poder por medio de “destrezas o facilidades”; y el orden moral a través de la norma. Por cada una de estas dimensiones que se generan en la práctica de la interacción social hay un “reflejo estructural”. Cuando a través del lenguaje nos comunicamos creamos “significados”. A través de nuestras destrezas para movilizar recursos (poder) para alcanzar resultados cuando estos dependen de terceros, creamos “dominación”. Cuando en la interacción generamos orden moral, normas que regulan la vida social, creamos “legitimidad”. Esto es lo que Giddens denomina “dualidad de la estructura”, relacionado con su teoría de la estructuración, se generan “en el mismo acto” agente y estructura. (mirar la página www.monografías.com).

 

ENFOQUE METODOLÓGICO:

El enfoque metodológico de Giddens es sintético. La intención era sintetizar la famosa dualidad que recorre la historia de la sociología, sujeto-objeto, individuo-sociedad, agente-estructura. La idea de “estructuración”, justamente, se ubica en medio de escisión bipolar. El concepto de estructuración, eje de toda su teoría, tiene sentido en el contexto de “la disolución del consenso ortodoxo”. Pero su teoría no pretende llenar el espacio vacío que dejó el consenso ortodoxo. Esto implica que Giddens admite que el campo de la teoría social está formado por visiones diversas sobre lo que es la acción, la interacción y las instituciones. El consenso jamás podrá ser reconstruido, reinará la “polifonía de voces”. El consenso ortodoxo, de la mano de Parsons, hacía equivaler ciencia social a ciencia natural. La caída del estructural-funcionalismo coincide con la entrada del marxismo en las academias occidentales, eran momentos de ruptura de paradigmas (Khun). Según Giddens, la teoría social sería el punto en donde convergen todas las teorías que se preocupan del actor, de la acción, de la interacción y de las instituciones; y entiende que la actividad principal de la teoría social es la conceptualización de la actividad humana como prácticas rutinarias, recursivas. El análisis social busca entender aquellos aspectos de las actividades rutinarias de las agentes que estos no pueden aclarar discursivamente. Un segundo punto importante para el análisis social es que trabaja cuestiones que ya han sido interpretadas por los agentes sociales, esto es la “doble hermenéutica”. Entonces, la teoría social, tal y como Giddens la entiende, hace un análisis “hermenéutico”, comprensivista, de lo social. La hermenéutica reformula conceptos de carácter ontológico, qué cosa es el ser, el agente, la agencia, la producción, la reproducción, etc. De modo que, al igual que en Weber, la teoría social no busca formular leyes generales sino, todo lo contrario, “hacer explícitas” aquellas generalizaciones que los agentes usan para interactuar cotidianamente, las nociones de sentido común (esto es blanco, esto es negro, esto es el bien, esto es el mal, a los ladrones hay que matarlos, etc).

La agencia: implica “el modelo estratificado del agente” que está formado por 3 estratos, el “monitoreo reflexivo” , la racionalización, “los motivos inconscientes” de la acción. Cuando los agentes actúan producen consecuencias imprevistas que reflejan en la estructura “condiciones desconocidas para acciones futuras”. Con respecto al “monitoreo reflexivo”, Giddens dice que es una cualidad subjetiva que tienen todos los agentes sociales y que les permite registrar lo que ellos mismos hacen, registrar lo que hacen los demás y que les permite tener un registro de los aspectos físicos y sociales del contexto. Pero no supone autoconciencia, que podamos controlar exhaustivamente, taxativamente nuestra intervención en el flujo de los acontecimientos ni tener una visión totalmente clara del contexto en el cual se da la interacción con los otros. Los agentes son teóricos sociales prácticos. El monitoreo reflexivo se hace de un modo rutinario. No es lo mismo monitoreo reflexivo que conciencia práctica (lo que se hace), sin embargo están íntimamente vinculados. Para hacer el monitoreo reflexivo, los agentes se valen del conocimiento mutuo, aquel conjunto de conocimientos sobre las reglas básicas de la interacción (ir a una entrevista laboral de traje) que todos conocen. Con respecto a la racionalización de la acción, Giddens dice que también es una destreza que todos los agentes sociales poseen que les permite “comprender” (entre comillas) los fundamentos de su propia actividad. Esta competencia implica que si se le pregunta al agente el porqué de su accionar, este puede dar una respuesta (justificación) “discursivamente”. La racionalización de la acción no es lo mismo que la “conciencia discursiva” pero se vinculan entre si. Para dar razones a partir de la conciencia discursiva, los agentes se valen del “sentido común”. El conocimiento del sentido común tiene un nivel más alto que el conocimiento mutuo porque es aquel tipo de conocimiento del que se valen los legos que interactúan cotidianamente para “explicarse” a ellos mismos porqué las cosas son así y no de otro modo. Con respecto a la motivación de la acción, Giddens dice que el motivo es aquel sustrato de la agencia que denota “deseo” (es de carácter inconsciente), es el impulso que mueve a actuar, el motivo es un potencial para la acción. El motivo provee de un plan general, de un programa de acción. Por ser inconscientes no se pueden formular discursivamente a diferencia de las razones. Para que quede claro: conciencia práctica es lo que se hace, conciencia discursiva es lo que se dice. El conocimiento de sentido común (que es teórico en comparación con el conocimiento mutuo que es práctico) apuntala al conocimiento mutuo, le otorga un “marco de seguridad ontológica” ( saber donde está parado, que las cosas son como son y que existen con independencia de mi observación). El conocimiento de sentido común esta formado por un conocimiento teórico general, inarticulado del porqué las cosas son como son, pero el conocimiento de los legos se completa con el conocimiento “experto”.

Con respecto al concepto de estructura: para Giddens incluye reglas y recursos, o sea que la estructura posee un aspecto constrictivo y otro facilitador. Sin reglas no hay posibilidad de interactuar, no podríamos entendernos. Y simultáneamente cada vez que se interactúa se modifica la estructura (las reglas).

Con respecto al concepto de sistema social: es una trama de interacciones. Para Giddens los sistemas sociales están situados espacial y temporalmente a diferencia de Parsons para quien todas las categorías que forman su sistema social son atemporales, valen para cualquier actor en cualquier momento histórico. Por otro lado, para Giddens no hay sistema social sin acción. Sin embargo la acción social de los agentes no crea sistemas, sino que los reproduce y los transforma por medio de la agencia (praxis). Entonces, el sistema social es el conjunto de prácticas reproducidas en la interacción. A lo largo del tiempo y el espacio, hay ciertas reglas y recursos que se “estabilizan” y toman forma “histórica” (Estado, escuela, universidad, etc).

Con respecto a la “estructuración”: es el análisis de los sistemas sociales a partir de 3 preguntas, el qué, el cómo y el quiénes. Cuando nos preguntamos por el “qué” de los sistemas sociales, preguntamos por los modos de producción y reproducción de los sistemas sociales. ¿qué es un sistema social?, son prácticas reproducidas. ¿cómo se producen y reproducen los sistemas sociales?, a través de las prácticas recurrentes de agentes situados espacio temporalmente. ¿quiénes realizan estas prácticas?, los agentes con destrezas sociales, capaces de aplicar reglas y recursos para interactuar.

Con respecto a la dualidad de la estructura: refiere a un agente y una estructura que se constituyen en el mismo proceso. La estructuración produce estructuras y agentes al mismo tiempo.

Con respecto a las propiedades de los sistemas sociales: los sistemas sociales poseen propiedades estructurales que son a la vez el medio y el resultado de las prácticas sociales que ellos mismos organizan. Las propiedades estructurales de los sistemas sociales constriñen y habilitan a la vez. Exceden por completo las posibilidades de control por parte de los agentes. Las propiedades estructurales de los sistemas sociales y ellos mismos tienden a reificarse, a naturalizarse. O sea, que los agentes no son plenamente conscientes que son ellos los que contribuyen a producir y reproducir estructuras. Este proceso de reificación se expresa en argumentos discursivos (ej: los argentinos somos así, no cambiamos más!). las “ideologías” en Giddens son reificaciones de sistemas sociales.

Con respecto a la “integración”: en Parsons la integración no suponía la presencia de actores, es una función del sistema social. Para Giddens, integración es reciprocidad entre agentes y colectividades, ambos en un pie de igualdad. Esta integración supone dependencia y autonomía de ambos. La integración es desagregada, igual que en Parsons, en “integración social” y “integración sistémica”. La integración social, en condiciones de radicalización de la modernidad o modernización reflexiva, es reservada para los encuentros cara a cara, o sea, para circunstancias de “co-presencia”. En cambio la integración sistémica es la estructuración de las prácticas sociales en contextos de “ausencia” por espacios y tiempos extensos (la tradición, es una forma de integración sistémica que esta cristalizada como propiedad estructural del sistema social, entonces nosotros tenemos costumbres, hábitos, usos. Y nosotros no hemos presenciado su construcción y desarrollo).

 

COMPARACIÓN PARSONS-GIDDENS:

Sobre los roles: el supuesto de Parsons para que la comunicación entre alter y ego sea posible, es que los roles estén bien definidos. Si esto no se cumple surgen problemas y ruidos en la comunicación porque los derechos y deberes de cada rol no están claros, surge la doble contingencia. Es importante tener en cuenta que sobre esta base Parsons construye toda su teoría del orden, porque en la medida que el actor internaliza los criterios de selección social llamados valores, que luego se reflejan en normas, internaliza “lo social” y se supera la doble contingencia. La internalización de valores lleva a que los actores automáticamente desempeñen roles adecuados para la sociedad. Giddens plantea dos cuestiones adicionales que producen ruido en la comunicación y que no se resuelven con el desempeño de un rol en particular. Para Giddens, el agente puede hacer “algo distinto” a la prescripción del rol y esta “desviación” tiene que ver con su noción de “poder”. El concepto de poder de Giddens está íntimamente relacionado con la visión weberiana. A esto Parsons respondería que en las sociedades existen ciertos roles que en su propia definición llevan presupuestos el uso discrecional de ciertas cuotas de poder (ej: cargos gerenciales) dentro de márgenes establecidos. En Parsons el poder está “legitimado” por el status-rol. En Giddens, la noción de poder está influida por Marx. El poder está asociado a la dominación que los agentes tienen sobre ciertos tipos de recursos que en una sociedad posibilitan el poder. En la sociedad capitalista, la disposición de capital. Giddens no cree que la eliminación total de la doble contingencia sea posible, “el desvío” es “natural” en las relaciones de interacción. El segundo elemento, el de la “interpretación” de las reglas y convenciones sociales, también genera doble contingencia. Los agentes giddencianos pueden “reinterpretar” de manera diferente los roles establecidos por el sistema social. El problema de la “interpretación” de las reglas sociales genera ruidos en el nivel de la reproducción social porque ya no está garantizada la exacta reproducción de las estructuras sociales. Giddens abre la posibilidad al cambio social “espontáneo”, “aleatorio”, no dirigido, no “controlado”.

Sobre la construcción del orden en Parsons: a la hora de pensar la lógica del “orden”, la influencia durkhemiana es evidente en Parsons. Parsons interpreta la “división del trabajo” como una “división de roles”; a la hora de desempeñar el rol los agentes cumplen con el papel que les toco dentro de la división social del trabajo. Cada uno de estos roles no son independientes, sino que están unidos por una “función social”, en el caso de Durkheim, por una “solidaridad orgánica”. Si uno realiza fidedignamente el rol genera un perjuicio a cadena de roles, atenta contra la “solidaridad orgánica”. El orden por “diferenciación funcional” está dado por la complementariedad e interdependencia de todos los roles dentro de la sociedad, cada agente necesita que los otros cumplan con sus roles preestablecidos dentro del “sistema de roles sociales” y presiona, a través de sanciones positivas y negativas, para garantizar dicho cumplimiento. Todas las funciones necesitan de los insumos-productos de las demás funciones para cumplir con su rol. En la segunda etapa teórica de Parsons este análisis del problema del orden se traslada a un nivel sistémico.

Con respecto al concepto de estructura social: en Parsons incluye, no solo roles, normas y valores, semejante a las reglas en Giddens, sino también la colectividad. Las organizaciones son parte de la estructura, pero a diferencia de las normas y valores, que tanto en Parsons como en Giddens tienen una existencia virtual o simbólica, tienen una existencia “real”, concreta espacio-temporal. El concepto de estructura es más general que en Giddens, está formado de muchos niveles; la conceptualización de Giddens es mucho más abstracta y solo incluye reglas y recursos que no existen en la realidad; lo que existe en la realidad son las “prácticas”. Al poner fuera de la estructura las “prácticas” está admitiendo un grado mucho mayor de indeterminación, o sea que no se reproduce necesariamente, al nivel de las prácticas, el nivel de la estructura. Parsons saca una “foto” estática de la estructura en la cual hay una correspondencia entre las normas que regulan los roles dentro de, por ejemplo, la familia y las normas o valores generales de esa misma estructura. Hay una “consistencia interna” del conjunto de elementos que integran esa estructura, en términos generales, entre las normas y los valores y, en términos más concretos, entre los roles y las colectividades como conjunto roles interactivos. Entonces, en Parsons, está unido lo que es el aspecto más abstracto de la estructura, el cultural que incluye normas y valores, con el aspecto más concreto, el ejercicio automático de esas normas y valores a través de roles y colectividades. El concepto de estructura en Parsons es integral porque incluye las reglas y el ejercicio concreto de esas reglas que implica consistencia entre ambos aspectos. Si no hay consistencia hay tensiones estructurales. La normalidad, el equilibrio, estaría en relación directa con dicha consistencia entre normas, valores y roles. Es el momento de la integración social, el tipo ideal de equilibrio puro. Para Parsons, coincidiendo con Kant y con Weber, la situación de equilibrio más estable es cuando esta es “moral”, o sea cuando los actores están de acuerdo con el orden vigente porque piensan que es lo correcto, lo adecuado, lo justo. Todos los estados entre el equilibrio puro y la anomia son estados intermedios, diferentes grados de institucionalización de normas.

 

 

Libros para leer: la imaginación sociológica (mills); la construcción social de la realidad (lukmann y berger); introducción a la sociología (berger); pensando sociologicamente (¿?); la estructura de clases en las sociedades avanzadas (Giddens); conjunto de ensayos sobre epistemología, metodología y mecanismos de comprobación de hipótesis (bourdie); teoría de la acción comunicativa, los 2 tomos (habbermars).

Por el 12-09-2009 Categoria: Historia del conocimiento sociologico II

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