Que son las relaciones industriales

HYMAN

 

Adoptar un enfoque marxista es aplicar una perspectiva particular para comprender el mundo, esta perspectiva puede resumirse en: totalidad, cambio, contradicción y práctica. No existe una teoría marxista de las relaciones industriales, este libro pretende desarrollar un análisis enraizado en la perspectiva marxista.

 

Qué son las relaciones industriales?

 

No todas las relaciones sociales en la industria caen en su campo de interés, las relaciones en la empresa incluyen una amplia variedad de interrelaciones personales rutinarias. Pero esta interacción diaria se considera generalmente demasiado insignificante para q las relaciones industriales se ocupen de ellas. En el otro extremo hay un sistema de relaciones sociales en la empresa q ejerce una profunda influencia sobre todas las demás, la toma de desiciones de empresarios y directivos a la hora e abrir  o cerrar su centro de trabajo, determinar la clase y el nivel de producción, introducir formas determinadas de tecnología y organización del trabajo, distribuir de una manera concreta los beneficios. Tales procesos de toma de decisión  se consideran convencionalmente como datos q caen fuera de las relaciones industriales, aunque determinan una gran parte del carácter de las acciones y relaciones q se reconoce, constituyen el centro de esta temática.

La mayoría de los expertos en relaciones industriales consideran q es evidente q determinados tipos de relaciones en la empresa no deben ser tenidos en cuenta, y q se debe concentrar la atención en por ejemplo las actividades de la negociación colectiva de los sindicatos. Pero… qué principios explican tal selectividad? Esta es una cuestión de empirismo que esta fuera de lugar, es malsana.

Los  análisis de Dunlop y  Flanders son de gran importancia por su condición de intentos iniciadores de dar unidad teórica y precisión al estudio de relaciones industriales. Pero definir su objeto exclusivamente en términos de normas es demasiado restrictivo, y contiene tonos valorativos. Implica q la tarea de las relaciones industriales es lograr el mantenimiento de la estabilidad y la normalidad en la industria. La atención se centra en cómo se contiene y controla el conflicto, más q en los procedimientos a través de los que se generan los desacuerdos y los conflictos.

Esta tendencia conservadora aparece reforzada cuando se emplea la noción de sistema de relaciones industriales para sugerir q los procesos actúan en el sentido de mantener la estabilidad y el equilibrio; q las diferentes instituciones y procedimientos son compatibles y presentan una buena integración; y q el conflicto por consiguiente se autorresuelve.  Desde este enfoque no puede responderse el porque se producen los conflictos.

Este enfoque es unilateral e inadecuado. En primer lugar, la noción de sistema de relaciones industriales tiene validez analítica en la medida en q incorpora la existencia de procesos y fuerzas contradictorias, y a partir de aquí considera q tanto la estabilidad como la inestabilidad tienen igual trascendencia en cuanto ambas constituyen “resultados del sistema”. En segundo lugar, y por consiguiente, la definición en términos de regulación del trabajo debemos ampliarla para tener en cuenta los orígenes además de las consecuencias del conflicto laboral. Las relaciones industriales estudian los procesos de control sobre las relaciones del trabajo, y entre estos procesos revisten particular importancia aquellos q se refieren a la organización y acción colectivas de los trabajadores.

Tanto Dunlop como hasta hace alguno años la mayoría de los cursos y libros de texto se centraban exclusivamente en la instituciones de las relaciones industriales (asociaciones empresariales, sindicatos y órganos gubernamentales). Esto da lugar a una poderosa tendencia q concibe el objeto de estudio únicamente en término de relaciones entre agencias y organizaciones antes q entre personas. Este método de abordar el análisis social, mecánico y despersonalizado, se designa con el nombre de  cosificación à tratar entidades colectivas abstractas, q son creaciones de la actividad humana, como agentes activos de las relaciones sociales y devaluar el papel q desempeñan los actores humanos.

El intento de separación entre relaciones personales y no estructuradas y relaciones impersonales y estructuradas, no es una fórmula satisfactoria de definir el objeto de las relaciones industriales. Ya que todas las relaciones en la industria son personales. Los directivos, los funcionarios de los sindicatos y de la administración son todos ellos personas, no son simplemente representantes incorpóreos de intereses organizativos. La mayoría de los sociólogos pondrían en duda q cualquier relación social es no estructurada,  partirían del supuesto de q pocas relaciones sociales en la industria son completamente aleatorias o arbitrarias, o independientes de las diversas instituciones del conjunto de la sociedad.

Las acciones y relaciones “personales y no estructuradas” pueden conducir a través de una progresión natural a situaciones en las cuales las instituciones formales de las diferentes partes aparecen implicadas. Cualquier intento de definir de una manera precisa el punto en el cual una “relación personal” se convierte en una “situación de relaciones industriales”, es, artificial y anómalo.

El enfoque adoptado en este libro, es el de prestar atención no sólo a los sindicatos en cuanto organizaciones, sino también a los trabajadores y sus problemas y aspiraciones. Si sus quejas y aspiraciones van a constituir nuestro de punto de partida en este análisis es necesario investigar bien cuáles son estas, qué es lo q quieren los trabajadores.

Decir q los asalariados tienen determinadas expectativas y aspiraciones y q estas afectan necesariamente a las relaciones industriales, no supone proporcionar una información concreta acerca del carácter de las relaciones industriales. Para lograr esto es necesario añadir información sobre el contexto de trabajo y la industria. Desde una perspectiva marxista, el hecho crucial con respecto a las economías de Europa Occidental y Norteamérica  es su carácter de capitalista. Esto significa q una gran parte del sistema productivo es de propiedad privada, q además esta concentrada en un número muy pequeño de manos, q el beneficio es la variable clave q influye sobre la política de la empresa y q el control sobre la producción se ve reforzado hacia abajo por agentes y funcionarios de los propietarios, q constituyen la dirección. En la mayoría de los países, el Estado posee un sector creciente de la industria, pero la actuación de este sector sigue el modelo del capitalismo privado, tanto en términos de jerarquía de control como de mantenimiento de beneficios.

Un medio capitalista tiene consecuencias con implicaciones importantes para la naturaleza de las relaciones industriales. El trabajo tiene  la consideración de trabajo asalariado. Los empleos se negocian en el mercado de trabajo; el futuro trabajador debe encontrar un empresario q quiera pagarle un sueldo a cambio de la utilización de su técnica, conocimiento o esfuerzo físico. La capacidad para trabajar es comprada y vendida.

Del hecho  de q el trabajo sea tratado como una mercancía surgen muchos de los conflictos fundamentales en la industria. Los salarios y condiciones q el trabajador busca de manera natural como medio para poder llevar una vida decente, son un coste para el empresario, q disminuye por tanto sus beneficios, y él, también de manera natural resistirá la presión para obtener mejoras. Ya que el empresario tiene q considerar el trabajo como un coste a minimizar, es interesante para él retener a un trabajador sólo si le resulta beneficioso hacerlo. Esto significa q los empleos de los trabajadores están siempre a la merced de las oscilaciones económicas o tecnológicas.

Los trabajadores son tratados más como factores de producción deshumanizados q como hombres con sus propias necesidades y aspiraciones. Su educación e instrucción está dedicada primordialmente a convertirles en algo útil para el empresario. Su estrecha esfera de utilidad domina su experiencia laboral.

La estructura de la industria y el trabajo asalariado está íntimamente relacionada con el modelo de división en clases de la sociedad.

Las diferencias salariales aparecen íntimamente ligadas a otras desigualdades laborales. Los perceptores de más altos salarios disfrutan de condiciones de trabajo  mejores. Mientras los peor pagados están expuestos a accidentes, horarios de trabajo mas largos, etc. Y están sometidos a un conjunto de reglas y condiciones q subrayan su posición inferior. La relación entre  las jerarquías salariales y de control es muy estrecha: los trabajadores con menor autonomía formal, en las posiciones más subordinadas, reciben los ingresos mas bajos. A medida q aumenta el grado de control sobre los subordinados, y q disminuye la supervisión estrecha del jefe, normalmente los ingresos     crecen. En el límite, los q son suficientemente ricos como para vivir de sus rentas no ganadas, pueden elegir el trabajo q quieran. 

El nivel de ingreso define las posibilidades generales de la calidad de vida de una familia, dando lugar a empobrecimiento o enriquecimiento material y cultural.

Existen 2 agrupaciones o clases sociales fundamentales. Por una parte, los q trabajan en la variedad de ocupaciones manuales, en puestos administrativos, como técnicos  o en posiciones de supervisión secundarias: hombres y mujeres q realizan una obvia contribución a la producción, q no se refleja adecuadamente en su salario y condiciones. Por otra parte, están aquellos cuyas propiedades les permiten vivir del trabajo de los demás y los niveles mas altos de  dirección, quienes se pagan a si mismos sueldos q exceden la contribución q puedan hacer al proceso productivo. Entre estas 2 clases existe un conflicto de intereses radical, q impregna todo lo q ocurre en las relaciones industriales. A los ojos de la ley estos hechos no existen.

 Las relaciones entre empresarios y      trabajadores se pacta libremente por un contrato de trabajo, q en teoría se pacta libremente entre las partes. Pero la noción de contrato libremente suscrito entre iguales tiene poca aplicabilidad al mundo real. En la práctica, los propietarios del capital constituyen un poder económico concentrado, poseen capacidad legal para dominar; de aquí q el empresario pueda virtualmente dictar las líneas generales del contrato de trabajo. Éste es libre en el sentido de q las personas no son obligadas a trabajar a punta de pistola; pero si la alternativa a trabajar en los términos establecidos por el empresario es la pobreza y el hambre, o existe en ello mucho consuelo. Los trabajadores q se asocian en sindicatos, son menos vulnerables q los individuos aislados.

La desigualdad de poder a la hora de formular un contrato de trabajo, conduce a una significativa asimetría en su contenido. Las obligaciones q adquiere el empresario aparecen definidas de una manera relativamente precisa y específica. Pero se obliga a hacer pocas cosas, tanto en los contratos individuales de trabajo  como en los CCT, con respecto a las relaciones con sus empleados q no estén regulados por la ley.

En contraposición, las obligaciones del trabajador son imprecisas y elásticas. En condiciones normales, el empleado no acuerda la realización de una determinada cantidad de trabajo físico  o intelectual. El empleado entrega su capacidad de trabajo; y es misión de la dirección a través de su jerarquía de control, transformar esta capacidad en actividad productiva real. La “igualdad” de la relación establecida  en el contrato de trabajo, da al empresario el derecho de mandar, mientras q impone al trabajador el deber de obedecer. Existen límites a su deber de obedecer, y al derecho del empresario a mandar. Las relaciones industriales no tratan únicamente de los conflictos, negociaciones y acuerdos sobre salarios y cuestiones afines. También tratan de la naturaleza de estos límites y de la manera en q se determinan. La ley impone algunas restricciones: el empresario tiene derecho a dar solamente órdenes “razonables”, y de aquí q existan instrucciones q un empleado puede desobedecer legítimamente. ¿hasta qué punto una persona puede esperar trabajar, y puede esperarse de ella q trabaje, fuera de su esfera normal de obligaciones en el curso de su actividad laboral? La respuesta a esta pregunta varía según los lugares, los trabajos y los momentos. Lo mismo puede decirse del nivel razonable de esfuerzo q un empleado puede esperar realizar y puede esperarse q realice en su trabajo. A veces se hace referencia a la noción de “rendimiento pactado” pero estos acuerdos son siempre imprecisos e inestables. Las tablas de rendimiento, los ritmos de producción, la asignación de tareas, y un complejo sistema de prácticas q gobiernan las  relaciones de los trabajadores entre sí  y con la dirección, son el resultado de un conjunto cambiante de tradiciones y acuerdos q nunca son idénticos en 2 situaciones laborales distintas. Porque aunque los poderes del empresario son enormes, es al mismo tiempo dependiente de una fuerza de trabajo. En las organizaciones productivas, la necesidad de compromiso e iniciativa por parte de los empresarios es importante. Cuanto más sofisticado técnicamente es el proceso productivo, o más estratégicas son las funciones de los trabajadores, tanto mas vulnerable es el empresario ante acciones hostiles de los mismos. De aquí q en todos los centros de un trabajo exista una frontera invisible de control q reduce algunos de los poderes formales del empresario: una frontera q define y redefine a través de un proceso continuo de presión y reacción, conflicto y adaptación, lucha abierta y tácita.

Una incesante lucha de poder es la capacidad del un individuo o grupo para controlar su medio ambiente físico y social; y, como parte de este proceso, la capacidad de influir sobre las decisiones q son o no tomadas por otros.

Se distinguen 2 aspectos del poder: el “poder para” y el “poder sobre”. En el primer caso, es posible concebir el poder principalmente como un recurso utilizado al servicio de los intereses colectivos. Pero cuando existen relaciones de conflicto, el poder generalmente lo ejerce un individuo o un grupo sobre otros. El poder del empleador se fundo en la sumisión de los empleados; y los trabajadores pueden imponer su propio control, solamente a expensas del empresario. En la sociedad capitalista, a causa de los múltiples conflictos de intereses q existen, las relaciones de poder son generalmente de esta clase. Incluso cuando unos cuantos individuos se asocian para aumentar su poder colectivo (poder para), esta asociación va normalmente dirigida hacia una relación de conflicto con un tercero (poder sobre). Los sindicatos constituyen un ejemplo: los trabajadores desarrollan su poder colectivo precisamente para contrarrestar un poder aún mayor del empresario.

Ya q los intereses de empresarios y trabajadores están en conflicto de una manera radical y sistemática, las relaciones de poder entre ellos son también necesariamente conflictivas. La frontera de control en un momento determinado representa un compromiso insatisfactorio para ambas partes, y podemos esperar q se realicen intentos para modificar esta frontera siempre q una de las dos partes piense q las circunstancias están a su favor. El conflicto y el cambio son inseparables de las relaciones industriales.

El conflicto en la industria convencionalmente aparece centrado en la distribución de lo producido, en el nivel de sueldos y salarios. El grueso de las negociaciones formales se refiere a cuestiones salariales, y esta misma preponderancia aparece reflejada en las estadísticas de causas de conflictos. Los procedimientos institucionales de las relaciones industriales refuerzan estas previsiones: los aumentos salariales se negocian en seguida , ya q proporcionan un amplio espectro de posibilidades de negociación y compromiso, mientras q las peticiones no salariales implican a menudo cuestiones de principio en las q el compromiso es mucho mas difícil.

Influencia q pueden ejercer los trabajadores sobre los niveles de salario: ya q la aptitud del hombre para trabajar es, en el capitalismo, tratado como una mercancía, Marx argumentó q su precio se determina por medio de las fuerzas del mercado, así q depende de los costes de producción. El insistió en q el nivel de salarios era únicamente determinado por la continua lucha entre capital y trabajo. El sindicalismo proporciona una cierta protección, no obstante “en la acción económica” el capital es más fuerte. Marx creyó q el desarrollo industrial aumentaría el desequilibrio.

A primera vista la negociación salarial contemporánea es inexplicable en tales términos. Con todo, el análisis marxista continua siendo posible, teniendo en cuenta los cambios ocurridos en el contexto. Las organizaciones sindicales son más fuertes y más grandes q cuando Marx escribió. La competencia entre trabajadores ya no fuerza a los salarios a la baja como ocurría en el siglo xix; mas bien, las fuerzas de la oferta y la demanda aparecen mediatizadas por una abierta relación de poder entre el capital monopolista y el “monopolio laboral” q constituyen los sindicatos. La inflación de precios proporciona una base para ejercer con éxito presión en la demanda de salarios más altos; aunque no son fácilmente conseguibles aumentos significativos en los salarios reales.

El valor del trabajo aparece determinado en cada país por un cierto nivel de vida tradicional. No se trata simplemente de una mera vida física, sino de la satisfacción de ciertas necesidades surgidas de las condiciones sociales en las q viven y se desarrollan las personas. Nuestros deseos y placeres nacen de la sociedad, lo medimos en relación con la sociedad. Este análisis es apropiado para explicar las tendencias en los salarios habidas desde q marx escribió su obra. Ya q el nivel general de la producción ha aumentado, las definiciones convencionales del salario de subsistencia han crecido concordantemente. Además, los modernos medios de comunicación han posibilitado q los trabajadores tengan hoy una concepción clara de los estilos de vida de otros estratos sociales. De ellos resulta naturalmente una presión hacia el alza de los salarios.

Existe una jerarquía social de ocupaciones, con unas ideas ampliadamente aceptables de niveles de vida apropiados para cada una. Tales ideologías de valoración profesional ejercen una influencia considerables en los procedimientos de codeterminación de sueldos y salarios. Estas legitimaciones de las diferencias de ingresos, a su vez, aparecen íntimamente engranadas con toda la cultura de desigualdad entre las clases y la distribución de poder social q esta incorpora. Procesos de poder, prestigio e ideología interactúan en el mercado de trabajo. Este es algo más q un foro en el q se desarrollan procesos estrictamente económicos de oferta y demanda: en él aparecen implicadas relaciones de poder y control.

CONCLUSIÓN: la definición aquí adoptada del ámbito de las relaciones industriales, proporciona un criterio para excluir del  campo de estudio de las relaciones “meramente personales” en la industria mientras q incluye esos procesos informales de control. Subraya la fluidez  del proceso de control: una relación continúa y cambiante q nunca puede ser inmovilizada eficazmente en una norma formal. Y ayuda a indicar q la continua relación de conflicto, abierto o soterrado resulta, de un conflicto de intereses de la industria y la sociedad el cual está íntimamente ligado a la operación de tendencias contradictorias en el sistema económico capitalista.

Por el 26-08-2009 Categoria: Relaciones del trabajo

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