El radicalismo argentino, 1890-1930. Parte B

D. ROCK

“El radicalismo argentino, 1890-1930”

Con la subida de Yrigoyen al poder y la introducción del gobierno representativo se crea la ilusión de que el poder pasaría a nuevas manos. Sin embargo, durante este período (y tal como el golpe de Estado de 1930 lo demuestra) continua vigente la primacía de la élite terrateniente y comercial pampeana. “La trascendencia de este período radica, pues, en que signó la aparición de una actividad política mucho más amplia y compleja que la hasta entonces vigente” [Rock: 264]. Se da lugar a un SISTEMA POLÍTICO PLURALISTA, en el cual la élite debe alcanzar consenso y alianza con nuevos grupos politizados para promover y proteger sus intereses. La apertura política se da en sectores de clase media nativos, con subordinación, manejo y exclusión de los obreros e inmigrantes.

El golpe de 1930 deja en claro la poca (o nula) coincidencia de intereses entre los sectores medios y la élite terrateniente. “La diferencia entre Sáenz Peña y Justo era que en 1912 la élite podía contemplar la posibilidad de delegar el control del Estado en sus rivales políticos, mientras que en la década del treinta se vio obligada a excluirlos mediante cualquier procedimiento que estuviera en sus manos” [Rock: 266]. Ya no existen las dos condiciones básicas para su “convivencia pacífica”: a) “ (…) épocas de expansión económica <donde> los intereses de la élite y de las clases medias urbanas eran suficientemente compatibles como para posibilitar una alianza y admitir que estas últimas participaran en cierta medida del poder” [Rock: 266]; b) una oposición superficial, puesto que la élite y los dirigentes radicales “(…) tenían antecedentes muy semejantes y una común adhesión al desarrollo de la estructura económica establecida” [Rock: 266].

Esta situación de enfrentamiento deriva de la característica radical de ser una alianza de clases. Hasta en 1916-19, su fuerza reside en la capacidad de movilizar el apoyo de distintos grupos a través de una “ideología camaleónica” (y siempre bajo el control de la élite). En adelante vigoriza su carácter de partido de masas, con un rol dominante de los grupos medios; se transforma en un movimiento conservador popular. La UCR busca perpetuarse en el pode con el fin de alcanzar un sistema estable mediante el cual pueda beneficiar a distintos grupos; sin embargo, su pretensión de mejorar la situación de la clase obrera (y otras) no implica una reforma social.

Estas contradicciones en su accionar se profundizan al permitir la ampliación de la estructura institucional para favorecer la participación popular y, por otro lado, aplicar medidas que van en contra de ello. El favoritismo por Buenos Aires, la importancia del sistema de patronazgo estatal, el papel secundario de la industria, la dependencia de la clase media urbana, el populismo burocrático son indicadores de que el radicalismo no logra superar la inestabilidad política porque es incapaz de sintetizar en un único programa los intereses de los distintos grupos que representa.

Su desgaste va dando lugar a la aparición de nuevos partidos que intentan alcanzar el poder para desarrollar políticas impersonales a favor de intereses globales. No obstante, la nueva estructura social pluralista da muestras de la dificultad de aplicar un sistema de poder compartido en una sociedad con inclinación al elitismo y los privilegios tradicionales.

Por el 25-02-2010 Categoria: Historia Argentina (cs politica)

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